PRACTIQUEMOS LA ÉTICA DE JESÚS
Cada cultura ha
desarrollado un modelo ético propio. Es así que la ética que nos muestra Jesús
en el “Sermón del Monte” puede ser tomada como principio universal para las
relaciones interpersonales que nos marca las bases para vivir de una manera
apropiada en cuanto a nuestras relaciones con el prójimo.
Pero ¿qué es la ética? ÉTICA (del griego
ethika, de ethos “comportamiento”) hace referencia a principios o pautas de la conducta humana. A
veces de manera impropia se la llama MORAL (del latin “mores” costumbre ). La
ética abarca el conjunto de juicios que la
gente hace en lo referente a lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, en
las relaciones del ser interior o entre individuos.
ETICA y MORAL no son sinónimos:
# La ética es una serie de PRINCIPIOS; la
moral una serie de HECHOS;
# La ética se inclina a la teoría; la
moral es la práctica.
Es importante la diferencia, ya que
consideramos a Jesús, su vida y su principal discurso (el Sermón del Monte)
como una serie de principios que nos lleva a la teoría (ética), que luego
lógicamente se transformará en nuestra moral (práctica).
Dependiendo del marco social, la autoridad
que se invoca para una buena conducta puede ser la voluntad de una deidad, el
modelo de la naturaleza o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una
deidad es la autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos
bíblicos supone la pauta de conducta aceptada; si el modelo de autoridad es la
naturaleza, la pauta es la conformidad con las cualidades atribuidas a la
naturaleza humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte
del pensamiento racional.
Deducimos de lo anterior que la mejor
manera de movernos dentro de la sociedad es siendo guiados por la voluntad de
la deidad, ya que pertenece mas a una universalidad que al particular de la
naturaleza o la razón. Partiendo desde la fe, nuestra ética como cristianos debe
estar sustentada en los “mandamientos de Jesús”: el Sermón del Monte.
En una sociedad donde cada vez más
prevalece el individualismo, como cristianos afirmados en Cristo debemos
reflotar una CONCIENCIA ETICA COLECTIVA guiada por el “Gran Maestro”, tal como
sucedió durante los primeros trescientos años de la iglesia.
¿Por qué son pertinentes las enseñanzas de Jesús hoy?
Son varias las diferencias que existen entre
Jesús y nosotros, entre su contexto y el nuestro; sin embargo, es por este
motivo que las enseñanzas de Cristo son extraordinarias, pues trascienden el
tiempo, la cultura, el idioma. Nadie podría decir que las enseñanzas de Jesús
van en contra de sus creencias.
Toda ética cristiana versa sobre las
relaciones personales, de los hombres entre sí y de sus relaciones con Dios. Y
las relaciones personales no cambian: amor, odio, honor y lealtad permanecen
siempre iguales. Por otro lado la ética de Cristo es una ética SIEMPRE
COMUNITARIA; amor, lealtad, perdón, servicio son materia de comunidad, que sólo
se ejercitan cuando los hombres se encuentran juntos.
Pedro nos dice que Jesús nos dejó un
ejemplo que debemos seguir (1 Pe.2:21).
Jesús y sus normas de conducta
“Así que todas las cosas que
queráis que los hombres hagan a vosotros así también haced vosotros con ellos,
porque esto es la ley y los profetas” (Mt. 7:12).
Aquí no se trata de ninguna teoría
complicada ni difícil de entender. Exige la obediencia de todo el mundo de modo
directo. Al ser cumplidas estas
palabras, nuestro mundo se convertiría en un paraíso. Sin embargo, la conducta
de todos va contra de ellas alguna vez.
“Las enseñanzas éticas de Jesús concuerdan
perfectamente con el concepto veterotestamentario de que la ética es
inseparable de la soberanía de Dios en la vida de los hombres”. Para los hebreos
Dios era el creador de todo, que los
había escogido y redimido de Egipto y podía ser conocido personalmente. Por
tanto el israelita debía llevar una vida justa y buena para darle gracias y
serle agradable. Además, puesto que Dios es santo, su pueblo se debía esforzar
en sr como Él (Lev. 11:44; 19:2).
De esta manera, notamos en Jesús un
involucramiento pleno con su cultura, por lo que en ningún momento debemos
desligarlo de su propio contexto y crianza apartándolo del judaísmo. Veamos:
A.
Jesús enseñó una ética completamente
integrada con su religión. Esto se ve en su más clara expresión en el Gran Mandamiento (Mt. 22:34-40),
donde el deber del amor al prójimo no es una adición a la obligación de amar a
Dios sin reservas, pero es una implicancia del mismo. Otros ejemplos: ”Amad a vuestros enemigos y orad por los que
os persiguen, para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos”
(Mt. 5:44-45) o “Bienaventurados los
pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9). El
término “hijos de” era una expresión familiar para referirse a semejanza de
carácter. La misma idea se confirma en el versículo “Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” y
en el pasaje correlativo en Lucas: “Sed
misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (6:36). Si se omite
la referencia a Dios en estos pasajes, nos encontraríamos simplemente ante
CONSEJOS DE PERFECCIÓN.
Este tipo de
enseñanza dada por el Maestro a sus seguidores, debería ser tomada en cuenta
por todas las personas, creyentes o no; el problema se encontraría en las
exigencias de la misma, muy difíciles de cumplir FUERA DEL CONTEXTO DE LA FE EN
CRISTO.
B.
Jesús puso énfasis en la interioridad
espiritual y ética. Esto
no quiere decir que era indiferente a los actos exteriores de los hombres; por
el contrario, sus palabras más duras se dirigen contra aquellos que “predican
pero no practican”, a los que “atan
cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los
hombres, pero ellos mismos no la quieren mover con sus dedos”
(Mt.23:3,4,14,24). Jesús se opuso a la sustitución de cualquier acto
ceremonial externo que manifestara la humilde obediencia a Dios y la
preocupación amorosa por el prójimo. Por eso acusaba a escribas y fariseos.
Jesús establece una pauta clara de las exigencias de la vida centrada en Dios.
Quien lee el Evangelio en serio no le queda duda de la estructura general de lo
que una vida vivida en el amor obediente encarna. Lo vemos en Jesús; se resume
en las Bienaventuranzas. Sus cualidades principales son UN DIOS, LA FE Y EL AMOR CENTRADO. Sus derivaciones son:
PUREZA DE CORAZÓN, SINCERIDAD, HUMILDAD, EL PERDON, EL AMOR HACIA LOS ENEMIGOS,
LA MISERICORDIA, LA CARIDAD EN EL JUICIO, LA HONESTIDAD EN EL DISCURSO Y LA
ACCIÓN, LA PUREZA SEXUAL, PREFERIR LOS TESOROS ESPIRITUALES A LOS MATERIALES,
LA COMPASIÓN HACIA EL NECESITADO, LA GENEROSIDAD, ENTREGA DE SERVICIO TODOS LOS HOMBRES Y LA CONFIANZA INTACTA EN
LA BONDAD DE DIOS.
Sin Dios, ni fe, ni amor, nada de lo anterior se puede
lograr; necesitamos el CARÁCTER DE DIOS y movernos en la vida como SU pueblo.
LA ETICA CRISTIANA no puede estar basada en otra cosa que no sea el amor. Fue
Jesús mismo quien dijo: “Un nuevo
mandamiento os doy; que os améis unos a otros como yo os he amado, que también
os améis unos a otros” (jn 13:34).
Debemos con fuerza robustecer la
conciencia ética COMUNITARIA para lo cual es imprescindible que entendamos que
somos PUEBLO de DIOS, llevando por delante los mandamientos de Jesús como
bandera y con la ayuda del Padre, practicar lo que predicamos.