lunes, 5 de octubre de 2020

FUGITIVOS

 Frederick Nietzche escribió una metáfora dolorosa que nos llega hasta hoy: “Dios ha muerto.

“ Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella? Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125

Dios no ha muerto; no, no lo hemos matado, pero sí observo que lo seguimos hiriendo, ya no con cuchillos sino con extrema y cotidiana hipocresía. La cristiandad está transitando una temblorosa crisis y, por ello, en los tiempos que vivimos se lo toma de manera muy liviana, de tal forma que la mayoría lo tiene como un “seguro de vida eterna”, como una idea, como concepto “cultural”. Se menciona la palabra “Dios” muchas veces en vano, sin respeto, sin amor. Dios ya no interesa por lo que ES sino por lo que pueda dar o cumplir. Interesa como Coordinador del coaching postmoderno, Jesucristo mediante. A veces se lo utiliza como puente para llegar a otras cosas a través del “Dios me dijo” o “siento que…”; deseos propios que, atrevidamente, suelen llamarse “visión”. Y este accionar vuelve insustancial a la fe. Hemos desaprendido a depender de Él, pues en uso de la libertad dada, nos alejamos de su poder, en una muestra de inconsciencia suprema, olvidando que podemos ser libres y, al mismo tiempo, depender de Dios. ¿El infierno, el cielo, la resurrección, vida eterna?. Han pasado a un segundo plano. ¿El infierno? “un estado del alma” donde la persona sufre la privación de Dios, dicen: el cristiano postmoderno está cada día más alejado de la búsqueda vital del conocimiento de Dios mediante Jesucristo.

La vida del mundo actual dado el avance de la tecnología, el internet y las comunicaciones, es muy diferente a la vivida 50 años atrás y no hay tiempo para pensar, creer o reflexionar sobre lo trascendental. La ciencia, como anunció el profeta Daniel ha aumentado (Dn. 12:4). Las exigencias de este tiempo corrompen e hipotecan el alma impidiendo el acercamiento a Dios, de tal manera que el estar congregado en la Iglesia no es garantía para vivir adecuadamente el cristianismo ni  justifica  la falta de crecimiento espiritual y, por lo tanto, el alejamiento de Él.

¿Por qué se da ese alejamiento que hiere el corazón de Dios? ¿Por qué nos cuesta vivir como peregrinos en esta tierra, con la principal ocupación de adorar a Dios? Pues porque nuestro ser interior no está inclinado ni rendido de manera COMPLETA al Todopoderoso; porque tenemos inmensas dudas, porque nos gusta la comodidad. Nos ocupamos más de los bienes terrenales que de la bondad y sus obras; somos en gran mayoría, cristianos nominales; no señalo hombres o mujeres en  particular, ya que muchos/as se están levantando de sus sillas para salir de los templos, al descubrir la hipocresía y el espíritu corporativo del  liderazgo que muestra la falta de coherencia entre lo que se dice y se practica.

La mayoría de las instituciones eclesiásticas tienen sus propias ambiciones y luchan por los dominios colectivo y dogmático. Y, así, debilitan la espiritualidad o, cuanto menos, la sujetan a su ánimo de conquista imperialista. En su mayoría no representan el ejemplo del Cristo ni la práctica del Sermón del Monte. Y las víctimas, como trofeos de caza, son los creyentes.

Los pocos que perciben la crisis fugan o se distancian o muestran desinterés cada día más de las instituciones eclesiásticas y quedan desparramados como ovejas sin pastor, sin guía, conformando los cristianos fugitivos del siglo XXI.

El Señor Jesús caminó entre los hombres y mujeres de su tiempo siguiendo la voluntad del Padre, sanó enfermos, hizo milagros, anunció el reino, los hizo libres del pecado y dio su vida por ello. Volvamos a esa pura doctrina de Cristo y mostremos un auténtico interés en Dios como Jesús lo hizo. 

Vayamos a aquellos que han dejado la iglesia pero mostrando que le buscamos con ansia y temor en todo momento, orando sin cesar, tal como Jesús lo hizo.  Todos deben ver que somos UNO con Él, de manera que podamos decir ·Yo y el Padre somos uno” (Jn 10:30) y, así, los cristianos fugitivos retornarán a las filas del remanente. 

Por el amor a Dios y Su Hijo, debemos reaccionar: !!Nuestros hechos deben proclamar a Dios!!! vivamos como cristianos verdaderos, día a día, haciendo la voluntad del Padre. 

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 7:21)


miércoles, 22 de julio de 2020


EL CRISTIANISMO COMO MOVIMIENTO
LA OPCIÓN DEL CRISTO POR LOS POBRES.

La sencillez de corazón de los primeros cristianos nos hace ver que ellos tenían una correcta imagen de la extraordinaria personalidad de Jesús gracias a Su ejemplo, el cual recibieron y  transmitieron; dicha imagen los movía llenos de fe a dar su vida como mártires durante todo el tiempo que duró su persecución, como sucede hoy día dentro de la cristiandad copta.
En occidente tenemos amplia libertad de culto, pero estamos lejos de practicar la verdadera doctrina del Cristo, pues el cristianismo evangélico ha resultado en un sincretismo producto de la unión de la doctrina de la Iglesia Católica y la Reforma que se ha alejado del movimiento de fe que inició Jesús con la prioridad de los pobres.
¿Cómo retornar al camino y mantener la sana doctrina de Jesús? Pues, primeramente, como hombres y mujeres piadosas, dedicarnos a orar sin cesar, rendir culto a Dios y estudiar la Biblia profunda y concienzudamente, sosteniendo el ejemplo del Maestro de tener en mente las Sagradas Escrituras y citarlas cada vez que seamos interpelados para dar razón de nuestra fe. Y en segundo lugar: vivir de manera coherente con lo que creemos y predicamos.
Pero, lamentablemente, cuesta poner en práctica la doctrina de Jesús y día a día la iglesia institución pierde autoridad y la oportunidad de tener favor con todo el pueblo.
Recordamos que el movimiento de Jesús en sus inicios fue seguir al que no tenía un lugar donde recostar la cabeza y que mantenía como constante la preferencia por los marginados y oprimidos; esa preferencia de Jesús lo llevó al punto de ser Él mismo un marginado. Siguiendo Su ejemplo, la cristiandad de hoy debería servir y atender, proteger a los pobres. Jesús dice:

“…Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mt.25)

Al igual que en los tiempos de Jesús, hoy los pobres, marginados y oprimidos en el mundo son una mayoría considerable, pero los vemos como necesarios para mantener la sociedad cuando en realidad son una terrible contradicción con la esencia del cristianismo. ¿Será que priorizamos intereses personales o institucionales a la justicia y misericordia pregonadas con las palabras y obras del Maestro? ¿Será que se ama más las comodidades que brinda la sociedad?

Uds. tienen la respuesta, pero no se puede negar la realidad sentada frente a la vista de todos: el mensaje que se predica es uno y la práctica es otra. 


"Ten cuidado de tí mismo y de la doctrina, persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a tí mmiso y a los que te oyeren" (1 Ti. 4:16)


sábado, 11 de julio de 2020


EL CRISTIANISMO COMO MOVIMIENTO

LA PURA DOCTRINA DE CRISTO.

(Segunda Parte)

En este siglo debemos acentuar la necesidad de predicar de palabra y en hechos el Evangelio de Paz, presentar al Cristo, con su mensaje  tal como Él lo predicó;  reafirmar que el cristianismo evangélico es un MOVIMIENTO espiritual y no una institución sustentadora de la opresión, la marginalidad, la injusticia.

El movimiento espiritual que Jesús inició dio vida a las comunidades de fe que hoy conocemos pero que, en su mayoría, están lejos del ejemplo que dejaron nuestros primeros hermanos (Hch. 2:42). Desde aquel entones la doctrina originaria del Cristo ha sido reinterpretada en distintas épocas y por distintas comunidades hasta la actualidad con sus variadas consecuencias y deformaciones. 

Creo que  debemos regresar mansamente a las fuentes originarias valorando primeramente las enseñanzas y dichos de Jesús y luego las interpretaciones y doctrinas que le siguieron hasta la actualidad, para ver si se compadecen con las palabras del Maestro, y si no lo hacen darlo a conocer y combatir de manera radical las falsas doctrinas. Para esta tarea tenemos al Espíritu Santo:

“Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en El” (1 Jn. 2:27)

Jesús era judío y como tal observaba y amaba la ley de la misma manera que lo hacían María y José (Lc. 2:22; 42-28).

 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.(Mt. 5:17-20)

 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4)

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Jn. 17:3).

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” (Mt. 22:36-40)

Y todo lo anterior coronado por el Sermón del Monte (Mt. 5 y concs.)

Hasta aquí, para mí, la PURA DOCTRINA DEL SEÑOR JESÚS. Cualquier práctica o mensaje que se aleje de ella o la recubra, no representa el mensaje del Cristo en quien tenemos esperanza.

jueves, 25 de junio de 2020


EL CRISTIANO Y LA POLITICA

La política y el Evangelio son dos caras complejas de una misma moneda, dos respuestas frente a la pérdida de identidad de nuestra sociedad que pretenden, cada una a su manera, transformar, cambiar, la mentalidad y, por ende las prácticas sociales. Y sea cual sea la cara en que nos ubiquemos, siempre estaremos en relación directa con experiencias vividas en el ámbito social. Entonces ¿cuál es la respuesta que debiera dar la iglesia cristiana evangélica ante los conflictos sociales?; ¿puede un cristiano intervenir en política? ¿No debiera el cristiano junto a su iglesia ocuparse únicamente de la salvación de las almas y abstenerse de participar en cuestiones económicas, sociales y políticas?

Aquí debemos hacer una distinción. Un cristiano comprometido con el Evangelio de Paz (ordenado al servicio ministerial de Dios a tiempo completo) no puede intervenir en cuestiones políticas, sociales o económicas -salvo, claro está, que renuncie al ministerio eclesiástico-, ni apoyar una opción partidaria ya que su vida está al servicio de la iglesia y de Dios; tampoco debería hablar públicamente de aquéllas bajo el riesgo de causar división entre los fieles ni guardar silencio ante situaciones de injusticia y opresión. Solo debe pregonar el Evangelio a través de seguir a Cristo con su vida.

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo (Filipenses 3:8)

Sin embargo, un cristiano no ordenado sí puede identificarse y militar en un partido político según su conciencia y prestar un servicio a Dios a través de las actividades que desarrolle con su militancia partidaria o en el gobierno.

La falta de distinción anterior y la ignorancia sobre las Escrituras ha llevado a que cristianos ordenados aceptaran participar en partidos políticos o asumieran funciones directivas en un determinado gobierno manteniendo al mismo tiempo su función pastoral en la iglesia, olvidando, así, la enseñanza del Maestro

Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo (Jn. 6:15)

Si la iglesia y sus guías luchan pacíficamente contra los poderes políticos y económicos que oprimen al hombre y su espíritu, la participación política de los consagrados al ministerio, rompe el equilibrio entre el poder espiritual y el temporal causando daño irreparable al descuidar las ovejas. Nadie puede servir a dos amos.

Pero volvamos a los cristianos que sí pueden participar en política. En este siglo XXI se ha avanzado en las maneras de participación civil en la cosa pública y hoy todos, cristianos o no, pueden contribuir a determinar el rumbo que se le quiera imprimir a la sociedad; sin embargo, aquellos con conciencia cristiana tienen una responsabilidad mayor en todos los niveles, para influir conforme los altos valores de dicha conciencia, en este orden temporal, por lo cual el cristiano debe participar en actividades económicas, políticas, sociales y culturales promoviendo la justicia, la paz, la igualdad, etc. Es que nos encontramos ante un proceso cultural globalizado altamente conflictivo y, en algunos casos insensible ante ataques a la vida; por lo tanto, no podemos tomar el rol de simples espectadores: si no participamos activamente como “sal y luz” ésta y las futuras generaciones serán guiadas hacia condiciones de vida cada vez más inhumanas. Ahora bien, para participar hay que elegir entre las plataformas políticas que sean compatibles con la fe y moral cristianas y no todas lo son ni tienen el mismo valor. He aquí la importancia de ser “sal y luz”: tenemos la obligación generar actividades dentro del contexto que nos toca diariamente vivir a fin de pronunciar juicios sobre las realidades económicas, sociales y políticas según nuestra fe y ética cristianas; vayan como ejemplo el proyecto de ley en materia de aborto que atenta contra el derecho a la vida desde la concepción, o la lucha contra las modernas formas de esclavitud como la trata de blanca, la narcocriminalidad, la prostitución.

El cristiano, reitero y concluyo, debe participar en política pero manteniendo siempre como norte la “regla de oro”

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también hace vosotros con ellos; porque estos es la ley y los profetas” (Mateo 7:12)

 y esto no es fácil, ya que en muchas ocasiones no se ha actuado a favor de los pobres y oprimidos manteniendo el “status quo” y la injusticia al participar en gobiernos o partidos políticos puestos claramente del lado de los opresores. Dios no aprueba un sistema jurídico injusto

Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;  pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Sgo. 2:8-9)
“No harás injusticia en el juicio; ni complaciendo al pobre, ni favoreciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo” (Lv. 19:15)

Por eso, al momento de apoyar a un determinado partido político debemos valorar si estamos poniendo en práctica la cosmovisión correcta o si somos herramientas de componendas políticas para arrastrar al pueblo de Dios a batallas públicas que pueden comprometer la naturaleza del Evangelio  y al pueblo de Dios.

“Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto”. (Ro.12:2)

sábado, 6 de junio de 2020

AFECTANDO LA CULTURA


Deseo tratar brevemente este tema para afirmar que los cristianos podemos influir activamente en las distintas áreas de la sociedad; de cómo podemos, en manos de Dios, ser instrumentos efectivos en los hechos para llevar el Evangelio de Paz a toda persona que se encuentre en eminencia política, legislativa, judicial, profesionales y ciudadanos en general.
Empecemos con el fundamento: los cristianos a través de nuestra existencia debemos ser CREADORES para sentirnos dichosos; cuando ayudamos al prójimo y actuamos para hacer el bien, somos dichosos porque vemos que nuestra existencia es VALIOSA.  (Gn. 1:26-27.;5:1-21; Sgo: 3:9, Sal. 8:3-8, Mt. 5:48, He. 1:3 y concs.)

Día a día nuestra sociedad crece en agonía y muchos trabajan política y solidariamente para cambiarla, pero lo hacen sin reconocer que sólo el amor del Señor en los corazones transforma todo; muchos dicen que mezclo las cuestiones políticas con las divinas y que el tema no es  cuestión de la iglesia. Más allá de estar de acuerdo o no con dicha postura, afirmo que los cristianos, en calidad de discípulos del Maestro, tenemos una misión formidable en esta tierra en la que somos peregrinos, pues no perdemos la esperanza de la vida eterna. (Hch. 13:47, Mr. 16:15, Mt. 5:15-16, 28:19-20 y concs.)

Si examinamos la historia vemos que desde tiempos inmemorable, no hay receta económica, social ni política que pueda cambiar la situación de desigualdad, dolor extrema pobreza, etc. de millones de personas; no ha habido comunismo ni capitalismo salvaje o equilibrado, acuerdos de paz o violencia extrema que lo haya logrado. Para nosotros los cristianos comprometidos, la no violencia y el amor es el camino; el ser servidores, el amor al otro y por el otro es lo correcto. Todo depende de que CADA CRISTIANO PIADOSO comprometa su vida, conforme las capacidades, talentos y dones que Dios le haya dado, para trabajar por la extensión de Su reino en el lugar donde esté. Cada cristiano en su rol de DISCÍPULO  -ser creyente nominal no alcanza – deberá tomar la responsabilidad y, así, se extenderá el reino en todas las áreas de la sociedad.

Para tal objetivo encontraremos escollos en el camino pero no debemos olvidar que vivimos en un mundo estructurado por ideas que crean nuestra cosmovisión y a través de las cuales vemos el mundo y que debemos mostrar en su justo medio:

“En este mundo….son indispensables algunas dosis de poder y de ortodoxia intelectual, porque sin autoridad y sin lenguaje común no habría comunidad. Pero dosis mínimas, so pena de que se coman al Evangelio. Son mucho más necesaria la misericordia, el hambre de justicia, el trabajo por la paz, la mansedumbre, el corazón dolorido por el dolor del mundo, la pureza de corazón…y son necesarias en dosis máximas. Ellas son las que harían casi innecesario el poder, y volverían recto el entender (las cursivas son mías) (Un pueblo peregrino “Utopía y profecía del pueblo de Dios”. José Ignacio Gonzalez Faus).

Cada seguidor de Cristo debe comprender que Dios está obrando desde la creación a nuestro favor revelándonos Su orden, Su Derecho Divino y que, al cumplir con ellos, el resultado será una sociedad bendecida.


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sábado, 30 de mayo de 2020


LA VENIDA DEL SEÑOR
SEÑALES ESCATOLÓGICAS

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Ap. 1:1)

La palabra griega apokalypsis tiene varios significados; el más simple es “descubrir algo que está encubierto”, pero en el Nuevo Testamento tiene una connotación definitivamente religiosa, que designa la revelación sobrenatural de verdades divinas sobre el fin del mundo y la venida del reino de Dios.

Importancia de la escatología
La profecía sobre el Señor Jesucristo debe ser transmitida por sus siervos a Su pueblo. En Ap. 22:16 dice “…he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias…”. Ya que “ángel” se refiere a sus siervos, si ellos no hablan del libro de Apocalipsis estarían siendo negligentes en el cumplimiento del deber; una verdadera transgresión porque, según la palabra el siervo fiel y prudente da la palabra a tiempo (Mt. 24:45) mientras que el malo dice “mi Señor tarda en llegar” (Mt. 24:48).
Dios ha planeado el fin de todas las cosas desde el principio y va cumpliendo lo que desea y lo que ha determinado por medio de sus siervos. Por lo tanto, al tratar el tema de la escatología es necesario no limitarnos al libro de Apocalipsis, sino que debemos estudiar toda la Biblia comenzando desde Génesis. Muchos conocen la Biblia y de escatología en general, pero pocos entienden detalladamente; por ello, es necesario el conocimiento específico tanto como el general, por lo cual debemos ser fieles en estudiar y enseñar la palabra.
“Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Is. 46:10)
No debemos permitir que nuestra fe duerma; debemos velar:
“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas” (Mt. 25:6-7)
Jesús dijo que antes de su retorno van a surgir señales, pero lo más sorprendente es que aquellas señales están brotando en esta generación. Es necesario que asumamos con diligencia la misión de hoy que es sacar a luz las señales escatológicas, sabiendo que muy pronto será la venida del Señor.
El Antigüo Testamento es la promesa de que “ha de venir” y los cuatro Evangelios manifiestan la huella del Señor que vino y que prometió que ha de venir otra vez; por lo tanto, el creyente puede preservar la pureza de su fe teniendo la esperanza de la segunda venida del Señor.
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3)
El tiempo está cerca y ahora es el tiempo del fin; nadie sabe fecha ni hora de aquel día, pero la situación del mundo y las señales nos dan la evidencia de que el tiempo está cerca.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora” (Ec. Cap. 3)
“Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca” (Ap. 22:10)

jueves, 21 de mayo de 2020


¿QUIÉNES SON LOS LAICOS?
1.- Descubrir de nuevo a los laicos es voluntad de Dios.
El descubrimiento de los laicos era una de las cosas más importantes de la iglesia del siglo XX, lo cual tiene el mismo valor de importancia que la reforma religiosa del siglo XVI.
John Stott tiene razón de lo que dijo: “La razón de que los laicos recuperen la posición y el rol en la iglesia no es por el beneficio del la teología del pragmatismo sino porque es bíblico y fundamental. No porque los clérigos necesitan la ayuda de los laicos, ni porque es la moda de hoy sino es la voluntad de Dios. La única manera que los laicos recuperen su autoridad y responsabilidad, es ir a la palabra del Señor y reconocer la voluntad de Dios para ellos”
2.- El sujeto de la iglesia
El término “laicos” no aparece en la Biblia pero laicos tiene el mismo significado que “laos” que significa “pueblo” para todos los ciudadanos griegos. En el Nuevo Testamento al principio esta palabra significaba todo  el pueblo de Israel contrastando con los gentiles (Hechos 4:10); después significaba “el nuevo pueblo de Israel” inclusive los judíos y gentiles, o sea la iglesia de Cristo (Hechos 15:14).
Por eso los laicos son los creyentes escogidos por Dios, santos, discípulos y toda la congregación; no tenía ningún significado separar los clérigos de los laicos. Pero en el siglo III comenzó a cambiar el significado de laicos pues a medida que la iglesia se formalizaba, se fortaleció la posición de los clérigos. En aquel momento el obispo Cyprian de Caltago usó por primera vez este término “laicos” que significaba los no clérigos.
En la iglesia un 99% son laicos. Los que van al mundo no son clérigos que tienen sus puestos en la iglesia sino los laicos que muestran las cosas del reino de Dios al mundo a través de su vida cotidiana (Hechos 2:44-47). El mundo conoce a la iglesia al ver los laicos y la mira a través de la imagen que los laicos le muestran.
Por eso los laicos no pueden ser objetos que van a la iglesia regularmente participando de la ceremonia solemne emocionándose momentáneamente como simples espectadores. Los laicos son los sujetos de la iglesia al igual que los clérigos: ambos pertenecen al cuerpo de Cristo.
3.- Los laicos que duermen.
Desafortunadamente en muchas iglesias, los laicos están dormidos. Existen laicos excelentes en las iglesias, pero ellos trabajan sólo en los sectores de mantenimiento; también y en menor cantidad, existen laicos que trabajan en los ministerios esenciales, pero sólo como apoyo de los clérigos.
Según Sir John Lawrence “¿Qué es lo que más desean los laicos? Los laicos solamente quieren participar en el culto de la iglesia que tenga un templo según sus gustos…Y lo que más quieren es que los dejen tranquilos sin molestarlos”
Si un líder se rinde ante el deseo de los laicos, la iglesia sería una iglesia muerta. Cristo quien es cabeza de la iglesia, no va a responsabilizar a los laicos, sino a los líderes que construyen la iglesia. Los pastores a quienes Jesús encargó sus ovejas, son los responsables de lo que está pasando en la iglesia. ¿Aceptan los pastores realmente a los laicos como verdaderos consiervos del ministerio a través del verdadero discipulado?.
Hay que dejar a los laicos participar de los trabajos más importantes y los pastores deben mostrarles cómo estudiar la Biblia, cómo orar, qué es vivir amando, la manera de evangelizar, la manera de asemejarse a Cristo. Ellos deben ser guiados y desafiados a servir en la Obra.
Si observamos la iglesia contemporánea aparentemente se reconoce que TODOS los creyentes son sacerdotes, pero interiormente se mantiene el concepto del sacerdote del Antiguo Testamento Pasados algunos siglos, vemos que la función y posición de los laicos en la iglesia se ha achicado y han ido desapareciendo por el espíritu de clase entre clérigos y laicos, por la doble manera de vivir en la iglesia y en el mundo, por haber pensado que sólo la predicación era lo importante pero, por sobre todo, por la fala de instrucción del verdadero discipulado.
Estamos viviendo en una época que necesita de nuestra valentía y ayuda para recuperar la IMAGEN ORIGINAL de los laicos. La iglesia del Nuevo Testamento y de los primeros dos siglos fue basada en los laicos. Si los líderes de la iglesia no reconocen seria y profundamente esta misión, los laicos que duermen nunca van a escuchar el sonido de la trompeta que los haga despertar.





miércoles, 29 de abril de 2020


PRACTIQUEMOS LA ÉTICA DE JESÚS
                                                                        
Cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio. Es así que la ética que nos muestra Jesús en el “Sermón del Monte” puede ser tomada como principio universal para las relaciones interpersonales que nos marca las bases para vivir de una manera apropiada en cuanto a nuestras relaciones con el prójimo.

Pero ¿qué es la ética? ÉTICA (del griego ethika, de ethos “comportamiento”) hace referencia a  principios o pautas de la conducta humana. A veces de manera impropia se la llama MORAL (del latin “mores” costumbre ). La ética abarca el conjunto de juicios que la gente hace en lo referente a lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, en las relaciones del ser interior o entre individuos.

ETICA y MORAL no son sinónimos:

# La ética es una serie de PRINCIPIOS; la moral una serie de HECHOS;
# La ética se inclina a la teoría; la moral es la práctica.

Es importante la diferencia, ya que consideramos a Jesús, su vida y su principal discurso (el Sermón del Monte) como una serie de principios que nos lleva a la teoría (ética), que luego lógicamente se transformará en nuestra moral (práctica).

Dependiendo del marco social, la autoridad que se invoca para una buena conducta puede ser la voluntad de una deidad, el modelo de la naturaleza o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una deidad es la autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos supone la pauta de conducta aceptada; si el modelo de autoridad es la naturaleza, la pauta es la conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional.

Deducimos de lo anterior que la mejor manera de movernos dentro de la sociedad es siendo guiados por la voluntad de la deidad, ya que pertenece mas a una universalidad que al particular de la naturaleza o la razón. Partiendo desde la fe, nuestra ética como cristianos debe estar sustentada en los “mandamientos de Jesús”: el  Sermón del Monte.

En una sociedad donde cada vez más prevalece el individualismo, como cristianos afirmados en Cristo debemos reflotar una CONCIENCIA ETICA COLECTIVA guiada por el “Gran Maestro”, tal como sucedió durante los primeros trescientos años de la iglesia.

¿Por qué son pertinentes las enseñanzas de Jesús hoy?

Son varias las diferencias que existen entre Jesús y nosotros, entre su contexto y el nuestro; sin embargo, es por este motivo que las enseñanzas de Cristo son extraordinarias, pues trascienden el tiempo, la cultura, el idioma. Nadie podría decir que las enseñanzas de Jesús van en contra de sus creencias.

Toda ética cristiana versa sobre las relaciones personales, de los hombres entre sí y de sus relaciones con Dios. Y las relaciones personales no cambian: amor, odio, honor y lealtad permanecen siempre iguales. Por otro lado la ética de Cristo es una ética SIEMPRE COMUNITARIA; amor, lealtad, perdón, servicio son materia de comunidad, que sólo se ejercitan cuando los hombres se encuentran juntos.

Pedro nos dice que Jesús nos dejó un ejemplo que debemos seguir (1 Pe.2:21).

Jesús y sus normas de conducta

“Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan a vosotros así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas” (Mt. 7:12).

Aquí no se trata de ninguna teoría complicada ni difícil de entender. Exige la obediencia de todo el mundo de modo directo. Al ser cumplidas estas palabras, nuestro mundo se convertiría en un paraíso. Sin embargo, la conducta de todos va contra de ellas alguna vez.

“Las enseñanzas éticas de Jesús concuerdan perfectamente con el concepto veterotestamentario de que la ética es inseparable de la soberanía de Dios en la vida de los hombres”. Para los hebreos  Dios era el creador de todo, que los había escogido y redimido de Egipto y podía ser conocido personalmente. Por tanto el israelita debía llevar una vida justa y buena para darle gracias y serle agradable. Además, puesto que Dios es santo, su pueblo se debía esforzar en sr como Él (Lev. 11:44; 19:2).

De esta manera, notamos en Jesús un involucramiento pleno con su cultura, por lo que en ningún momento debemos desligarlo de su propio contexto y crianza apartándolo del judaísmo. Veamos:

A.      Jesús enseñó una ética completamente integrada con su religión. Esto se ve en su más clara expresión en el Gran Mandamiento (Mt. 22:34-40), donde el deber del amor al prójimo no es una adición a la obligación de amar a Dios sin reservas, pero es una implicancia del mismo. Otros ejemplos: ”Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos” (Mt. 5:44-45) o “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9). El término “hijos de” era una expresión familiar para referirse a semejanza de carácter. La misma idea se confirma en el versículo “Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” y en el pasaje correlativo en Lucas: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (6:36). Si se omite la referencia a Dios en estos pasajes, nos encontraríamos simplemente ante CONSEJOS DE PERFECCIÓN.

Este tipo de enseñanza dada por el Maestro a sus seguidores, debería ser tomada en cuenta por todas las personas, creyentes o no; el problema se encontraría en las exigencias de la misma, muy difíciles de cumplir FUERA DEL CONTEXTO DE LA FE EN CRISTO.

B.      Jesús puso énfasis en la interioridad espiritual y ética. Esto no quiere decir que era indiferente a los actos exteriores de los hombres; por el contrario, sus palabras más duras se dirigen contra aquellos que “predican pero no practican”, a los que “atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos no la quieren mover con sus dedos” (Mt.23:3,4,14,24). Jesús se opuso a la sustitución de cualquier acto ceremonial externo que manifestara la humilde obediencia a Dios y la preocupación amorosa por el prójimo. Por eso acusaba a escribas y fariseos.

Jesús  establece una pauta clara de  las exigencias de la vida centrada en Dios. Quien lee el Evangelio en serio no le queda duda de la estructura general de lo que una vida vivida en el amor obediente encarna. Lo vemos en Jesús; se resume en las Bienaventuranzas. Sus cualidades principales son UN DIOS, LA FE Y EL AMOR CENTRADO. Sus derivaciones son: PUREZA DE CORAZÓN, SINCERIDAD, HUMILDAD, EL PERDON, EL AMOR HACIA LOS ENEMIGOS, LA MISERICORDIA, LA CARIDAD EN EL JUICIO, LA HONESTIDAD EN EL DISCURSO Y LA ACCIÓN, LA PUREZA SEXUAL, PREFERIR LOS TESOROS ESPIRITUALES A LOS MATERIALES, LA COMPASIÓN HACIA EL NECESITADO, LA GENEROSIDAD, ENTREGA DE SERVICIO  TODOS LOS HOMBRES Y LA CONFIANZA INTACTA EN LA BONDAD DE DIOS.

Sin Dios,  ni fe, ni amor, nada de lo anterior se puede lograr; necesitamos el CARÁCTER DE DIOS y movernos en la vida como SU pueblo. LA ETICA CRISTIANA no puede estar basada en otra cosa que no sea el amor. Fue Jesús mismo quien dijo: “Un nuevo mandamiento os doy; que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (jn 13:34).

Debemos con fuerza robustecer la conciencia ética COMUNITARIA para lo cual es imprescindible que entendamos que somos PUEBLO de DIOS, llevando por delante los mandamientos de Jesús como bandera y con la ayuda del Padre,  practicar lo que predicamos.