sábado, 30 de mayo de 2020


LA VENIDA DEL SEÑOR
SEÑALES ESCATOLÓGICAS

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Ap. 1:1)

La palabra griega apokalypsis tiene varios significados; el más simple es “descubrir algo que está encubierto”, pero en el Nuevo Testamento tiene una connotación definitivamente religiosa, que designa la revelación sobrenatural de verdades divinas sobre el fin del mundo y la venida del reino de Dios.

Importancia de la escatología
La profecía sobre el Señor Jesucristo debe ser transmitida por sus siervos a Su pueblo. En Ap. 22:16 dice “…he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias…”. Ya que “ángel” se refiere a sus siervos, si ellos no hablan del libro de Apocalipsis estarían siendo negligentes en el cumplimiento del deber; una verdadera transgresión porque, según la palabra el siervo fiel y prudente da la palabra a tiempo (Mt. 24:45) mientras que el malo dice “mi Señor tarda en llegar” (Mt. 24:48).
Dios ha planeado el fin de todas las cosas desde el principio y va cumpliendo lo que desea y lo que ha determinado por medio de sus siervos. Por lo tanto, al tratar el tema de la escatología es necesario no limitarnos al libro de Apocalipsis, sino que debemos estudiar toda la Biblia comenzando desde Génesis. Muchos conocen la Biblia y de escatología en general, pero pocos entienden detalladamente; por ello, es necesario el conocimiento específico tanto como el general, por lo cual debemos ser fieles en estudiar y enseñar la palabra.
“Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá y haré todo lo que quiero” (Is. 46:10)
No debemos permitir que nuestra fe duerma; debemos velar:
“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas” (Mt. 25:6-7)
Jesús dijo que antes de su retorno van a surgir señales, pero lo más sorprendente es que aquellas señales están brotando en esta generación. Es necesario que asumamos con diligencia la misión de hoy que es sacar a luz las señales escatológicas, sabiendo que muy pronto será la venida del Señor.
El Antigüo Testamento es la promesa de que “ha de venir” y los cuatro Evangelios manifiestan la huella del Señor que vino y que prometió que ha de venir otra vez; por lo tanto, el creyente puede preservar la pureza de su fe teniendo la esperanza de la segunda venida del Señor.
“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:3)
El tiempo está cerca y ahora es el tiempo del fin; nadie sabe fecha ni hora de aquel día, pero la situación del mundo y las señales nos dan la evidencia de que el tiempo está cerca.
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora” (Ec. Cap. 3)
“Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca” (Ap. 22:10)

jueves, 21 de mayo de 2020


¿QUIÉNES SON LOS LAICOS?
1.- Descubrir de nuevo a los laicos es voluntad de Dios.
El descubrimiento de los laicos era una de las cosas más importantes de la iglesia del siglo XX, lo cual tiene el mismo valor de importancia que la reforma religiosa del siglo XVI.
John Stott tiene razón de lo que dijo: “La razón de que los laicos recuperen la posición y el rol en la iglesia no es por el beneficio del la teología del pragmatismo sino porque es bíblico y fundamental. No porque los clérigos necesitan la ayuda de los laicos, ni porque es la moda de hoy sino es la voluntad de Dios. La única manera que los laicos recuperen su autoridad y responsabilidad, es ir a la palabra del Señor y reconocer la voluntad de Dios para ellos”
2.- El sujeto de la iglesia
El término “laicos” no aparece en la Biblia pero laicos tiene el mismo significado que “laos” que significa “pueblo” para todos los ciudadanos griegos. En el Nuevo Testamento al principio esta palabra significaba todo  el pueblo de Israel contrastando con los gentiles (Hechos 4:10); después significaba “el nuevo pueblo de Israel” inclusive los judíos y gentiles, o sea la iglesia de Cristo (Hechos 15:14).
Por eso los laicos son los creyentes escogidos por Dios, santos, discípulos y toda la congregación; no tenía ningún significado separar los clérigos de los laicos. Pero en el siglo III comenzó a cambiar el significado de laicos pues a medida que la iglesia se formalizaba, se fortaleció la posición de los clérigos. En aquel momento el obispo Cyprian de Caltago usó por primera vez este término “laicos” que significaba los no clérigos.
En la iglesia un 99% son laicos. Los que van al mundo no son clérigos que tienen sus puestos en la iglesia sino los laicos que muestran las cosas del reino de Dios al mundo a través de su vida cotidiana (Hechos 2:44-47). El mundo conoce a la iglesia al ver los laicos y la mira a través de la imagen que los laicos le muestran.
Por eso los laicos no pueden ser objetos que van a la iglesia regularmente participando de la ceremonia solemne emocionándose momentáneamente como simples espectadores. Los laicos son los sujetos de la iglesia al igual que los clérigos: ambos pertenecen al cuerpo de Cristo.
3.- Los laicos que duermen.
Desafortunadamente en muchas iglesias, los laicos están dormidos. Existen laicos excelentes en las iglesias, pero ellos trabajan sólo en los sectores de mantenimiento; también y en menor cantidad, existen laicos que trabajan en los ministerios esenciales, pero sólo como apoyo de los clérigos.
Según Sir John Lawrence “¿Qué es lo que más desean los laicos? Los laicos solamente quieren participar en el culto de la iglesia que tenga un templo según sus gustos…Y lo que más quieren es que los dejen tranquilos sin molestarlos”
Si un líder se rinde ante el deseo de los laicos, la iglesia sería una iglesia muerta. Cristo quien es cabeza de la iglesia, no va a responsabilizar a los laicos, sino a los líderes que construyen la iglesia. Los pastores a quienes Jesús encargó sus ovejas, son los responsables de lo que está pasando en la iglesia. ¿Aceptan los pastores realmente a los laicos como verdaderos consiervos del ministerio a través del verdadero discipulado?.
Hay que dejar a los laicos participar de los trabajos más importantes y los pastores deben mostrarles cómo estudiar la Biblia, cómo orar, qué es vivir amando, la manera de evangelizar, la manera de asemejarse a Cristo. Ellos deben ser guiados y desafiados a servir en la Obra.
Si observamos la iglesia contemporánea aparentemente se reconoce que TODOS los creyentes son sacerdotes, pero interiormente se mantiene el concepto del sacerdote del Antiguo Testamento Pasados algunos siglos, vemos que la función y posición de los laicos en la iglesia se ha achicado y han ido desapareciendo por el espíritu de clase entre clérigos y laicos, por la doble manera de vivir en la iglesia y en el mundo, por haber pensado que sólo la predicación era lo importante pero, por sobre todo, por la fala de instrucción del verdadero discipulado.
Estamos viviendo en una época que necesita de nuestra valentía y ayuda para recuperar la IMAGEN ORIGINAL de los laicos. La iglesia del Nuevo Testamento y de los primeros dos siglos fue basada en los laicos. Si los líderes de la iglesia no reconocen seria y profundamente esta misión, los laicos que duermen nunca van a escuchar el sonido de la trompeta que los haga despertar.





miércoles, 29 de abril de 2020


PRACTIQUEMOS LA ÉTICA DE JESÚS
                                                                        
Cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio. Es así que la ética que nos muestra Jesús en el “Sermón del Monte” puede ser tomada como principio universal para las relaciones interpersonales que nos marca las bases para vivir de una manera apropiada en cuanto a nuestras relaciones con el prójimo.

Pero ¿qué es la ética? ÉTICA (del griego ethika, de ethos “comportamiento”) hace referencia a  principios o pautas de la conducta humana. A veces de manera impropia se la llama MORAL (del latin “mores” costumbre ). La ética abarca el conjunto de juicios que la gente hace en lo referente a lo que es correcto o incorrecto, bueno o malo, en las relaciones del ser interior o entre individuos.

ETICA y MORAL no son sinónimos:

# La ética es una serie de PRINCIPIOS; la moral una serie de HECHOS;
# La ética se inclina a la teoría; la moral es la práctica.

Es importante la diferencia, ya que consideramos a Jesús, su vida y su principal discurso (el Sermón del Monte) como una serie de principios que nos lleva a la teoría (ética), que luego lógicamente se transformará en nuestra moral (práctica).

Dependiendo del marco social, la autoridad que se invoca para una buena conducta puede ser la voluntad de una deidad, el modelo de la naturaleza o el dominio de la razón. Cuando la voluntad de una deidad es la autoridad, la obediencia a los mandamientos divinos o a los textos bíblicos supone la pauta de conducta aceptada; si el modelo de autoridad es la naturaleza, la pauta es la conformidad con las cualidades atribuidas a la naturaleza humana. Cuando rige la razón, se espera que la conducta moral resulte del pensamiento racional.

Deducimos de lo anterior que la mejor manera de movernos dentro de la sociedad es siendo guiados por la voluntad de la deidad, ya que pertenece mas a una universalidad que al particular de la naturaleza o la razón. Partiendo desde la fe, nuestra ética como cristianos debe estar sustentada en los “mandamientos de Jesús”: el  Sermón del Monte.

En una sociedad donde cada vez más prevalece el individualismo, como cristianos afirmados en Cristo debemos reflotar una CONCIENCIA ETICA COLECTIVA guiada por el “Gran Maestro”, tal como sucedió durante los primeros trescientos años de la iglesia.

¿Por qué son pertinentes las enseñanzas de Jesús hoy?

Son varias las diferencias que existen entre Jesús y nosotros, entre su contexto y el nuestro; sin embargo, es por este motivo que las enseñanzas de Cristo son extraordinarias, pues trascienden el tiempo, la cultura, el idioma. Nadie podría decir que las enseñanzas de Jesús van en contra de sus creencias.

Toda ética cristiana versa sobre las relaciones personales, de los hombres entre sí y de sus relaciones con Dios. Y las relaciones personales no cambian: amor, odio, honor y lealtad permanecen siempre iguales. Por otro lado la ética de Cristo es una ética SIEMPRE COMUNITARIA; amor, lealtad, perdón, servicio son materia de comunidad, que sólo se ejercitan cuando los hombres se encuentran juntos.

Pedro nos dice que Jesús nos dejó un ejemplo que debemos seguir (1 Pe.2:21).

Jesús y sus normas de conducta

“Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan a vosotros así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas” (Mt. 7:12).

Aquí no se trata de ninguna teoría complicada ni difícil de entender. Exige la obediencia de todo el mundo de modo directo. Al ser cumplidas estas palabras, nuestro mundo se convertiría en un paraíso. Sin embargo, la conducta de todos va contra de ellas alguna vez.

“Las enseñanzas éticas de Jesús concuerdan perfectamente con el concepto veterotestamentario de que la ética es inseparable de la soberanía de Dios en la vida de los hombres”. Para los hebreos  Dios era el creador de todo, que los había escogido y redimido de Egipto y podía ser conocido personalmente. Por tanto el israelita debía llevar una vida justa y buena para darle gracias y serle agradable. Además, puesto que Dios es santo, su pueblo se debía esforzar en sr como Él (Lev. 11:44; 19:2).

De esta manera, notamos en Jesús un involucramiento pleno con su cultura, por lo que en ningún momento debemos desligarlo de su propio contexto y crianza apartándolo del judaísmo. Veamos:

A.      Jesús enseñó una ética completamente integrada con su religión. Esto se ve en su más clara expresión en el Gran Mandamiento (Mt. 22:34-40), donde el deber del amor al prójimo no es una adición a la obligación de amar a Dios sin reservas, pero es una implicancia del mismo. Otros ejemplos: ”Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro padre que está en los cielos” (Mt. 5:44-45) o “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5:9). El término “hijos de” era una expresión familiar para referirse a semejanza de carácter. La misma idea se confirma en el versículo “Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” y en el pasaje correlativo en Lucas: “Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso” (6:36). Si se omite la referencia a Dios en estos pasajes, nos encontraríamos simplemente ante CONSEJOS DE PERFECCIÓN.

Este tipo de enseñanza dada por el Maestro a sus seguidores, debería ser tomada en cuenta por todas las personas, creyentes o no; el problema se encontraría en las exigencias de la misma, muy difíciles de cumplir FUERA DEL CONTEXTO DE LA FE EN CRISTO.

B.      Jesús puso énfasis en la interioridad espiritual y ética. Esto no quiere decir que era indiferente a los actos exteriores de los hombres; por el contrario, sus palabras más duras se dirigen contra aquellos que “predican pero no practican”, a los que “atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos no la quieren mover con sus dedos” (Mt.23:3,4,14,24). Jesús se opuso a la sustitución de cualquier acto ceremonial externo que manifestara la humilde obediencia a Dios y la preocupación amorosa por el prójimo. Por eso acusaba a escribas y fariseos.

Jesús  establece una pauta clara de  las exigencias de la vida centrada en Dios. Quien lee el Evangelio en serio no le queda duda de la estructura general de lo que una vida vivida en el amor obediente encarna. Lo vemos en Jesús; se resume en las Bienaventuranzas. Sus cualidades principales son UN DIOS, LA FE Y EL AMOR CENTRADO. Sus derivaciones son: PUREZA DE CORAZÓN, SINCERIDAD, HUMILDAD, EL PERDON, EL AMOR HACIA LOS ENEMIGOS, LA MISERICORDIA, LA CARIDAD EN EL JUICIO, LA HONESTIDAD EN EL DISCURSO Y LA ACCIÓN, LA PUREZA SEXUAL, PREFERIR LOS TESOROS ESPIRITUALES A LOS MATERIALES, LA COMPASIÓN HACIA EL NECESITADO, LA GENEROSIDAD, ENTREGA DE SERVICIO  TODOS LOS HOMBRES Y LA CONFIANZA INTACTA EN LA BONDAD DE DIOS.

Sin Dios,  ni fe, ni amor, nada de lo anterior se puede lograr; necesitamos el CARÁCTER DE DIOS y movernos en la vida como SU pueblo. LA ETICA CRISTIANA no puede estar basada en otra cosa que no sea el amor. Fue Jesús mismo quien dijo: “Un nuevo mandamiento os doy; que os améis unos a otros como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (jn 13:34).

Debemos con fuerza robustecer la conciencia ética COMUNITARIA para lo cual es imprescindible que entendamos que somos PUEBLO de DIOS, llevando por delante los mandamientos de Jesús como bandera y con la ayuda del Padre,  practicar lo que predicamos.

martes, 30 de diciembre de 2014

¿ RESISTENCIA  A  LA AUTORIDAD?  
Dr. Oscar J. Reyes

INTRODUCCION.-


                             Cuando a través de nuestra existencia somos creadores, nos sentimos dichosos. Cuando hacemos algo para ayudar a nuestro prójimo, cuando pensamos y actuamos para hacer el bien, somos dichosos porque vemos que nuestra existencia, dada por Dios, es valiosa.-

                             Día a día nuestra sociedad crece en agonía y muchos trabajan política y solidariamente para cambiarla, pero sin reconocer que sólo el amor de Cristo en los corazones transforma todo; dicen que esto es teología, cuestión de la iglesia. Sin embargo desde tiempos inmemoriables hasta hoy, no hay receta económica, social ni política que pueda cambiar la situación de desigualdad, dolor, extrema pobreza, etc. de las personas; no ha habido comunismo pleno, ni capitalismo salvaje o equilibrado, ni acuerdos de paz ni violencia extrema que lo haya logrado; para nosotros, seguidores de Jesucristo,  el amor y la no violencia es el camino; el ser servidores, el perder la vida, el amor al prójimo es lo correcto ¿Puede la comunidad de fe llevar adelante esta premisa? ¿Puede cada cristiano desde su trabajo, profesión, manifestación de arte, etc., sentirse colaborador de Dios en la extensión del Reino dentro de la sociedad, pretendiendo hacerla más justa? ¿O sólo la iglesia es responsable de tal actitud?

                              Muchos temas de actualidad (aborto, eutanasia, inseminación y contratos de homosexuales, donación de órganos, etc.) nos demandan una respuesta, como ciudadanos y como cristianos, recordando que Jesucristo es el Señor de todas las cosas, en el cielo y en  la tierra, visibles o invisibles.- 
    
                              La iglesia de Jesucristo es valiosa por ser el instrumento para predicar el Evangelio de Paz. pero las tantas tradiciones o denominaciones existentes, impiden, lamentablemente, la unidad operativa de las mismas para influir seriamente en nuestra sociedad secular. Pero no sólo la iglesia es responsable de respuestas, sino que cada cristiano piadoso en el lugar donde esté, debe darlas también, tratando de reunirse con otros creyentes bajo el nombre de Jesucristo (Mt. 18:20), para actuar con la dirección del Espíritu Santo, meditando la Palabra de Dios y tomando decisiones para afectar a la sociedad de manera política, económica o social. En resumen, la responsabilidad no es únicamente de la iglesia en su rol profético, sino de todos y cada uno de sus fieles en su rol de discípulos de Jesús. Y esto es lo que hay que comprender.

                                Es necesario  responsabilizarse de todo lo que sucede en nuestra sociedad discutiendo sanamente, con funcionarios, políticos, legisladores, todas las decisiones que toman en nuestro nombre y que sean contrarias a la Palabra de Dios sintiéndonos partícipes, responsables del mundo entero y creadores  

                                 Para llegar a esa instancia individual y colectiva, resulta indispensable que los cristianos tengan conocimientos de los contenidos de la fe que profesan; que puedan dar una explicación de aquello en lo que creen, sin quedar limitados a repetir los que otros digan. Sin conocimiento y voluntariedad, no hay libertad, no hay discípulo

                                Sólo un discípulo de Jesús puede afectar seriamente la sociedad, pues tiene la fe, el poder y la autoridad de parte de Dios para desafiarla, presentando la verdad ante lo falso, sin  concesiones innecesarias.-

                              Lamentablemente pensamos que el Presidente de la República, los Ministros, la Policía, la Administración de Justicia, los legisladores, en fin, los funcionarios del estado en general, son los responsables del país, no nosotros; que Dios los puso, pues toda autoridad viene de Dios y, por ello, la pasividad en los asuntos públicos, nos inunda. Pensamos que la pobreza con sus secuelas, la mala distribución de la riqueza; la discusión sobre una posible ley permitiendo el aborto, la niñez desprotegida, etc. no es cosa nuestra. Esta mentalidad arraigada en nuestro pueblo cristiano debe cambiar. Debemos también aquí dejar de ser niños para ser cristianos crecidos en la fe que luchan permanentemente para extender el Reino de Dios en nuestra sociedad y al mundo entero y no sólo a través del discurso sino también con obras, con la acción. Recordemos que fue el pueblo sin distinción de clases, ni religiones, ni banderías políticas quien desalojó al Presidente De la Rúa ante su incompetencia; recordemos que fueron las manifestaciones públicas y los miles de recursos de amparo de los ahorristas contra una ley inconstitucional, (“el corralito”) lo que movió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación a reconocerles sus derechos; recordemos las distintas manifestaciones, atemperadas hoy día, de los “piqueteros” pidiendo por planes sociales que remedien su situación de pobreza. Pero no podemos recordar ninguna manifestación pública, pacífica y multitudinaria de los cristianos evangélicos en pro de la vida y en contra del aborto o en pro de los derechos humanos pero de TODOS los humanos o en contra de la discriminación de las comunidades aborígenes, etc. Debemos cambiar.

                                 Para que ese cambio sea masivamente posible es necesario aclarar ciertos temas que hacen a la participación del cristiano en la vida social, política y económica; para ello cabe, en este primer escrito, analizar escuetamente la relación ciudadano-cristiano/autoridad del estado.-


                                              LA CUESTION DE LA AUTORIDAD

                                 La historia nos muestra que a través de los siglos el hombre siempre ha tenido quien lo gobierne, pero ¿de dónde proviene la autoridad que fundamenta el ejercicio del poder del hombre sobre otros hombres?  ¿Es legítima la desobediencia o resistencia en el caso de mandatos injustos, o hay que obedecer pasivamente pues la resistencia es mala? Tener en claro este punto es de vital importancia para todo cristiano que desee influir en la sociedad  conforme a los principios judeo-cristianos.
                                   
“La palabra neotestamentaria para autoridad es exousia, que significa poder legítimo, real, y pleno para actuar, o para poseer, controlar, usar, o disponer de algo o de alguien. Mientras que dinamys significa simplemente poder físico, el vocablo exousia significa, en rigor de verdad, poder que es, en algún sentido, legítimo, exousia puede usarse con el acento en la legitimidad del poder realmente ejercido, o en la realidad del poder que se posee legítimamente. En este último caso a menudo se traduce “potestad”, exousia a veces tiene un sentido secular general (p. ej. En 1 Co 7:37, con referencia al dominio propio; hch. 5:4 referido a la facultad de disponer de las propias rentas) pero su significado en la generalidad de los casos es teológico. La convicción bíblica invariable es que el único poder legítimo y pleno en el seno de la creación, es, en última instancia, el del Creador mismo. La autoridad que puedan ejercer los hombres, es la que les delega Dios, a quien deben responder por la manera en que la ejercen. Ya que toda la autoridad es finalmente de Dios, el sometimiento a la autoridad es, en todos los órdenes de la vida, un deber religioso, que forma parte del servicio a Dios...Los cristianos deben considerar a las “autoridades constituidas” como ordenadas por Dios (véase Jn. 19:11) y sujetarse debidamente a la autoridad civil (Rom. 13:1; 1 Pe. 2:13 ss; Cf. Mt. 22:17-21) hasta donde fuere compatible con la obediencia a los mandamientos directos de Dios (Hch. 4:19; 5:29)” (Nuevo Diccionario Bíblico Certeza; F.F.Bruce; I.H. Marshall; A.R. Millard; J.I. Packer; D.J. Wiseman; Ed. Certeza Unida; 2003)

                              Teniendo presente la definición anterior y la historia de las ideas políticas, se presenta un tema controvertido y de muy larga data: ¿Tiene el pueblo derecho a resistir a sus gobernantes para sostener una doctrina o enseñanza cristiana o debe mantener una obediencia pasiva por ser lo contrario opuesto a la Biblia?

                                Para tener un panorama básico del tema, debemos conocer su evolución a través de las ideas políticas y religiosas surgidas con el devenir de los tiempos.-

ANTECEDENTES
                             Antes del comienzo de la era cristiana se introdujeron cambios de importancia en la teoría política. Se presumía que el estado no debía estudiarse desde lo ético o como hecho sociológico sino en términos de competencia jurídica y derechos, pensamiento que se denomina “juridicismo” y que ha perdurado hasta nuestros días.
                      
                                 Es así que durante toda la Edad Media y parte de la Moderna, al considerar la relación estado/instituciones religiosas y filosofía política/teología, surgieron dos tendencias, la jurídica y la teológica, representada la primera por Cicerón, por su afinidad a los jurisconsultos y, la segunda, con Séneca, por imprimir a su filosofía una tendencia religiosa.-

                                   1.- Cicerón y la creencia en la igualdad humana 

                                 Cicerón dio a la doctrina estoica del derecho natural la formulación con la que ha sido conocida hasta el siglo XIX, pasando de él a los jurisconsultos romanos y a los Padres de la Iglesia. Escribió en los últimos años de la República.-

                              Veamos en qué consistía la doctrina estoica del derecho natural.
                              
                              Con la muerte de Aristóteles (322 a.c.), termina una era de pensamiento político y las filosofías posteriores tuvieron características de la religión de manera que las instituciones religiosas crecieron, hasta la aparición del cristianismo y la formación de la iglesia cristiana. 

                               Surge el sentido de intimidad personal y se reinterpretan las relaciones sociales de una forma distinta a la de la ciudad estado: ya el hombre no era una fracción de la polis o ciudad que valía por su función; por lo tanto, había que aprender a vivir juntos, fraternalmente. Para ello era necesario aclarar dos ideas:

La idea de individuo: Cada hombre es único, distinto y con una vida personal y privada.
La idea de universalidad: todos los hombres estaban dotados de una naturaleza humana común en todas partes.

                          Así, el individuo podía proclamar que su vida íntima, que no podía compartir con otros, era la fuente de todos los demás valores; es decir, podía reclamar el derecho que se respete su propia personalidad, pero debía aceptar para ello, el sentido ético a la idea de universalidad: El respeto de la personalidad es para todos los hombres en cualquier parte del mundo. Pero no solo había semejanza de especie sino también semejanza de espíritu (homonoia o concordia), una unión de corazones que hace de la especie humana una común familia.

                              A esta doctrina Cicerón le da el calificativo de ley eterna y sostiene que todos los hombres son iguales en cuanto que poseen razón y que psicológicamente pueden determinar lo que creen bueno o malo, honorable o indigno. Todas las razas y todos los hombres poseen la misma capacidad de experiencia; la igualdad es una exigencia moral más que un hecho, lo cual sería para un cristiano que Dios no hace acepción de personas.

                              En estos términos, se había dado un salto gigante en el pensamiento que venía primando desde Aristóteles, quien no consideraba a todos los hombres iguales en razón por la cual la ciudadanía tenía que estar limitada a un grupo pequeño y escogido de hombres.

                             Para Cicerón el estado resulta ser una comunidad moral, un grupo de personas que tienen en común el estado y su derecho y por eso denomina al estado res populi o res pública, “la cosa del pueblo”, posesión común de todos sus ciudadanos A menos que el estado sea una comunidad para fines éticos, no es, como dijo San Agustín posteriormente, nada sino “bandidaje en gran escala”; el estado existiría para dar a sus miembros las ventajas de la ayuda mutua y un gobierno justo, circunstancia que tiene tres consecuencias:

La autoridad surge del poder colectivo del pueblo: esto es así porque el estado y su derecho es bien común del pueblo.-
El poder político es el poder del pueblo como cuerpo, siempre que se ejerza rectamente.-
Es estado y su derecho están sometidos a la ley de Dios o a la ley moral o natural (norma superior de justicia que trasciende de la elección y de las instituciones humanas).
                             
2.- Séneca y la vida espiritual

                        Escribió un siglo más tarde que Cicerón reflejando la opinión romana de los primeros días del Imperio. Ideó un servicio social que no implicaba la necesidad de desempeñar ningún cargo público ni función de carácter político. Este pensamiento cambia la doctrina estoica de que todo hombre es miembro de dos repúblicas, el estado civil del que es súbdito y el gran estado compuesto de todos los seres humanos, que para Séneca sería más bien una sociedad que un estado, con lazos morales y religiosos más que políticos y jurídicos. En consecuencia, el hombre sabio y bueno presta un servicio a la humanidad aunque no tenga poder político y ocupa un lugar que es más noble e influyente que el del gobernante político.                                         

                         El estoicismo de Séneca era una fe religiosa que se orientaba hacia la contemplación de una vida espiritual; la religión iba logrando, así, una posición independiente, aparte o por encima de la vida del estado, que tuvo como consecuencia que los intereses religiosos encarnaran en una institución propia, que representaba sobre la tierra los derechos y obligaciones que compartían los hombres como miembros de la Ciudad Celestial.-

                        La filosofía de Séneca al resaltar el carácter pecaminoso de la naturaleza humana con una ética tendiente al humanitarismo, tenía un tono predominantemente religioso. Esta conciencia de pecado y miseria como cualidad humana universal, hizo que atribuyera gran valor a la simpatía y amabilidad humanas; se dio a las virtudes de la compasión, la amabilidad, la caridad, la benevolencia, la tolerancia y el amor, un lugar muy elevado.-

                      Séneca se apartó de la vieja creencia en que el estado es el instrumento superior de perfección moral. Creía que hubo una Edad de Oro donde los hombres eran felices e inocentes y no habían adquirido el gran instrumento de la codicia: la propiedad privada. En ese estado, los hombres no tenían necesidad de leyes ni gobiernos ya que obedecían a los hombres mejores y sabios. Pero cuando comenzaron a apropiarse de las cosas, se volvieron egoístas y los gobernantes se convirtieron en tiranos. Surgen las leyes y la coacción, para dominar los vicios y corrupción de la naturaleza humana. Así, el gobierno es el remedio necesario de la maldad.-

                        La idea del derecho como mero remedio del pecado era contraria a los juristas (Ulpiano consideraba al derecho “verdadera filosofía”) pero aceptable para los teólogos cristianos, pues la creencia en una primitiva condición de pureza estaba implícita en el relato del pecado original y entre los escritores cristianos llegó a ser doctrina establecida la de que la pobreza era moralmente superior a la riqueza y el monacato a la vida secular.-

                         Lo dicho anteriormente no constituía un ataque a la propiedad, al derecho o al gobierno, sino que para Séneca y los cristianos esas instituciones sólo representaban un segundo ideal ético, pero la maldad humana ha hecho que la propiedad privada pueda ser una institución útil y el derecho apoyado en la fuerza algo necesario. Es fácil sostener a la vez que el gobierno surge como resultado de la maldad de los hombres y que, sin embargo, es el medio divinamente dispuesto para gobernar a la humanidad después de la caída y que en consecuencia tiene un título inviolable a la obediencia a todos los hombres buenos. Esto llegó a ser creencia cristiana.-

LA OBEDIENCIA CRISTIANA

                         Las concepciones políticas de los primeros cristianos no eran diferentes a las sostenidas por otros hombres; por ejemplo, los cristianos podían creer igual que los estoicos en el derecho natural, el gobierno providencial del mundo, la obligación del derecho positivo y la igualdad de todos los hombres a los ojos de Dios. Y esto es así porque los intereses que contribuyeron a la creación del cristianismo fueron intereses religiosos, no filosóficos ni políticos: el cristianismo era y es una doctrina de salvación.-

                          La obligación de respetar la autoridad constituída estaba profundamente arraigada en el cristianismo. Cuando los fariseos habían tratado de sorprender a Jesús en  oposición al poder de Roma, aquél había dicho: “Dad, pues, a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22:21) y San Pablo había escrito en su epístola a los Romanos (Ro. 13:1-7), el pronunciamiento político más influyente del Nuevo Testamento.-

                           En cierto sentido, la concepción cristiana del gobierno implicó una teoría del derecho divino ya que el gobernante es ministro de Dios. Pero las controversias constitucionales modernas han enfrentado a las dos concepciones, pero aunque la autoridad derivase del pueblo, no había razón para que el respeto a ella no fuese un deber religioso o, inversamente, si el gobernante era ordenado por Dios, podía deber la forma particular de su oficio a las instituciones inherentes a un pueblo. Pero lo importante en ambas teorías es que el respeto se debía más bien al oficio que a quien la detentaba, de manera tal que el respeto a la autoridad legítima era un deber que ningún cristiano negaba.

                            Sin embargo, existía una división de la lealtad, pues el cristiano no sólo tenía que dar al César lo que era del César, sino a Dios lo que era de Dios; este doble deber era totalmente desconocido para la ética de la antigüedad pagana y si se producía un conflicto entre los dos deberes, no existía duda que el cristiano tenía que obedecer a Dios antes que al hombre, idea incompatible con la virtud romana de la ilimitada obligación del súbdito con respecto al estado.-

                            Para el cristiano el hombre es ciudadano de dos estados, uno humano y otro espiritual, un verdadero reino de Dios en  el que el hombre conseguía la vida eterna; hay en el hombre una naturaleza dual. La distinción entre lo espiritual y lo temporal era esencial para el cristiano, y por este motivo la relación entre las instituciones religiosas y políticas presentaba para el cristianismo un problema nuevo.-

                              El deber de la obediencia cívica era una indudable virtud cristiana, impuesta al hombre por Dios como cualquier otra obligación moral; pero no era obligación absoluta.  La obligación política es contractual basada en el principio de que el derecho y el gobierno deben contribuir a la justicia; si así no fuere, hay condiciones en que estaría justificada la resistencia al gobierno. El oficio de Presidente o funcionario en general, deriva de Dios, pero la elección de quien lo desempeñe necesita cooperación humana y así quien los elige puede legítimamente oponerse a su gobierno existiendo causal válida.-

LA REFORMA PROTESTANTE Y LA OBEDIENCIA PASIVA.

                               Católicos como protestantes, se basaban en la misma herencia cristiana y el mismo cuerpo de experiencia política europea que venía desde el siglo XI y que encarnaba una tradición que se enlazaba con la Antigüedad. Los protestantes podían seleccionar, como lo habían hecho los católicos, la parte que le conviniera conforme las circunstancias. Pero las semejanzas de convicciones políticas dependían más de las circunstancias que de la teología.-

                                Tanto Lutero como Calvino, en punto a la obediencia pasiva y el derecho a la resistencia, sostuvieron que la resistencia a los gobernantes es, en todos los casos, mala; pero, las historias posteriores de las iglesias luterana y calvinista, presentan cierta ironía. Tanto en Escocia, a través de John Knok, como en Francia, es a los calvinistas a quienes se debe el desarrollo y difusión de la teoría que la resistencia política está justificada como medio de reforma religiosa.-

1.- Lutero.-  Poco le interesaba la política salvo por acontecimientos especiales, pero sentía un gran respeto por la autoridad civil y se oponía a la presión política ejercida mediante la violencia.

                     Defendió el deber de obediencia pasiva de manera vigorosa:

“No es de ningún modo propio de un cristiano alzarse contra su gobierno, tanto si actúa justamente como en caso contrario. No hay mejores obras que obedecer y servir a todos los que están colocados por encima de nosotros como superiores, Por esta razón también, la desobediencia es un pecado mayor que el asesinato, la lujuria, el robo y la deshonetidad y todos los que éstos puedan abarcar” (“Sobre Las Buenas Obras” (trad, ingl. De W.A. Lambert): Werke, Vol VI, pág. 250)

                        Sin embargo, esta opinión no dejaba de tener sus dificultades. Los mismos príncipes de los que dependía, eran, jurídicamente, súbditos del emperador, por lo que se vio obligado a reconocer que se podía resistir al emperador cuando éste se excediera de su autoridad imperial, lo cual era incompatible con el principio de obediencia pasiva por el enunciado.-

                         La insistencia de Lutero en que la experiencia religiosa era algo íntimo, inculcó una actitud quietista, lejana al poder terreno. El carácter sumiso de las iglesias luteranas, presenta un marcado contraste con la religión que se desarrolló en las iglesias calvinistas, en las cuales la actividad mundana y el éxito terrenal figuraban como deberes cristianos.

2.- Calvino.- Defendió el deber de obediencia pasiva, tal como Lutero y consideró al mal gobernante como un castigo divino que sufre el pueblo por sus pecados pero, sin embargo, al que había que someterse tanto como al buen gobernante, pues la sumisión no se debe a la persona sino a la magistratura. El mal gobernante es culpable de sedición ante Dios.-

                      Señalaba que hay constituciones en las que ciertos “magistrados inferiores” tienen el deber de resistir a la tiranía del jefe de estado y de proteger al pueblo de él (Institutio, IV, XX, 31); tal derecho derivaría de Dios pero sólo para tales magistrados no para el pueblo en general.

                        Cuando se abandonó la doctrina de la obediencia pasiva, tal como sucedió en Francia y Escocia, el derecho a resistir no residía en personas particulares sino en esos “magistrados inferiores” o “guías naturales” del pueblo.-

                          La obligación del gobernante de actuar con arreglo al derecho es una obligación para con Dios y no con respecto al pueblo; el poder del gobernante está limitado por la ley de Dios y no por los derechos del pueblo; y si en una determinada constitución hay un derecho a resistir al magistrado principal, también deriva de Dios y no del pueblo.- 

                            La teoría política de Calvino era inestable, por ser fácil presa de las circunstancias. Por una parte subrayaba la maldad de la resistencia a la autoridad constituida, pero por otra, su principio fundamental era el derecho de la iglesia a declarar la verdadera doctrina y a ejercer una censura universal con el apoyo del poder secular. En consecuencia, si existiese una iglesia calvinista en un estado cuyos gobernantes se negaran a reconocer su doctrina y a imponer su disciplina, había que abandonar el deber de obediencia para afirmar el derecho a la resistencia.-

3.- John Knok. La corona, por su alianza con Francia, era católica. En 1558 Knok estaba desterrado y condenado a muerte por la jerarquía católica escocesa. En esa situación, escribió su Apellation a la nobleza y al estado llano escocés, afirmando que era obligación dee todo hombre tratar que se enseñase la verdadera religión y que quienes privan al pueblo del “alimento de sus almas, quiero decir, la Palabra viva de Dios”, son reos de muerte.
          
“Porque ahora  la cantinela común de todos los hombres es “debemos obedecer a nuestros reyes, tanto si son buenos como si son malos, pues Dios lo ha ordenado así”. Pero horrible ha de ser la venganza que caerá sobre tales blasfemos del santo nombre y ordenanza de Dios, Pues no es menos blasfemia decir que Dios ha mandado que se obedezca a los reyes cuando ordenan la impiedad, que decir que Dios es, en su precepto, autor y mantenedor de toda iniquidad. El castigo de crímenes tales como la idolatría, la blasfemia y otros que tocan a la majestad de Dios, no corresponde a los reyes y gobernantes principales, sino también al cuerpo entero de ese pueblo y a cada uno de los miembros del mismo, según la profesión de cada cual y según aquella posibilidad y ocasión que Dios ofrece para vengar las injurias hechas a su gloria en cualquier momento en que la impiedad llegue a ser manifiestamente conocida” (“Apellation”; Works (ed. De Laing), vol. IV, ps. 496, 501)

                                 Los puntos esenciales son:

1.- Abandonó la creencia de Calvino de que la resistencia era mala siempre;
2.- Defendió la resistencia como parte del deber de apoyar la reforma religiosa, no los derechos del pueblo.

                             La teoría del que el poder regio deriva del pueblo y que quien lo ejerce es responsable ante éste, recibió en Francia un tratamiento más completo, aunque todavía con referencia concreta al problema religioso.-

UNA CONCLUSION NECESARIA. 

                                   Hasta aquí hemos visto someramente cómo las ideas políticas, filosóficas y teológicas fueron variando con el transcurso del tiempo e impulsando distintas afirmaciones respecto a la obediencia cívica que luego, en los hechos, fueron dejadas de lado; tal el caso de Escocia, primero, y Francia, en segundo lugar.-
                                 
                                   Pero, además de lo dicho, se desprende que:

El estado tiene lazos jurídicos-políticos y éticos-religiosos, independientes entre sí.-
El hombre tiene una naturaleza dual: lo temporal y lo espiritual.-
El deber de obediencia es una virtud cristiana, pero no es una obligación absoluta.
Para los cristianos las instituciones representan un ideal ético secundario; lo principal es la Palabra de Dios.-
Lutero y Calvino sostuvieron que la resistencia a los gobernantes, en todos los casos, es mala, pero luego en Escocia y Francia se abandonó esta postura, argumentándose, en líneas generales, que el poder del gobernante está limitado por la ley de Dios.-
Conforme Ro. 13:1-7 el gobernante es ministro de Dios, pero la lealtad es primero para Dios.
El oficio de Presidente, Gobernador, Senador, etc. deriva de Dios, pero la elección es humana y quien los elige legítimamente puede oponerse a su gobierno, a una ley, etc. si hay causa válida.

NUESTRO PUNTO DE VISTA.-

                                        Podemos ver que el tema  tiene serias consecuencias globales, dado que deberán resolverse dos puntos:  por un lado, si los cristianos deben participar o no activamente en todas las áreas de la sociedad, tales como la política, el arte, la música etc., para lograr influirla con los principios de vida que derivan de la Biblia; por el otro, si pueden poner en práctica no sólo manifestar en defensa de tales principios sino hasta llegar al punto de desobediencia civil cuando se ataca la Palabra de Dios a través de, por ejemplo, ciertas leyes como las que propugna el aborto. 

                                        Para ambos puntos nuestra respuesta es AFIRMATIVA, pero para poder llegar a estar comprometidos con la sociedad actual, debemos primero saber quiénes somos y quiénes son los demás ante Dios, quien tiene un profundo interés en la justicia. Para poder averiguarlo, nada mejor que la Iglesia y sus pastores quienes manifiestan sistemáticamente las enseñanzas de las Escrituras; luego de ese paso previo de conocimiento de la Palabra, viene recién la decisión ante Dios de, primeramente, influir cada día de nuestras vidas en la sociedad, lo cual no es una opción, pues el ser un seguidor de Cristo obliga a actuar conforme sus verdades. Y ¿cómo lo hacemos? Pues a través de nuestro trabajo diario, siendo el mejor médico, el mejor estudiante, el mejor zapatero, sin dejar de incursionar también en el arte, la música, los deportes, etc. Todo nos está permitido si lo hacemos para el Señor. De la misma manera que no todos somos pastores, evangelistas, maestros etc., no todos nos dedicamos al arte,  la música, o la literatura cristianas. Hay distintas y variadas formas de expresiones musicales, poéticas, artísticas, no cristianas, que cantan al amor, expresan la belleza de la creación, dibujan en palabras sentimientos hermosos o, en general, nos brindan la estética y la armonía en obras de todo tipo donde Dios bellamente se manifiesta. Así como somos instrumentos de Dios para predicar su Evangelio, también lo somos para colocar “semillas” en la sociedad que influyan o cambien la cultura que nos rodea, en el Nombre de Jesús el Señor.-

                                        En segundo lugar y  en determinadas situaciones, el discípulo de Jesucristo en resguardo de su fe, estará obligado a manifestar públicamente su opinión por distintas causas pero siempre pacíficamente y respetando a los demás; por ejemplo, contra una ley que viole algún principio bíblico, o contra actos tales como la guerra, el trabajo infantil, la redistribución de la riqueza, el medio ambiente, una obra de arte que ataque la imagen de Cristo, una ley atentatoria de la familia, actos que violen los derechos humanos etc.; el abanico de temas es inmenso.

                                        Quizás también podamos encontrarnos frente a actos ilegítimos de nuestros gobernantes; pues bien, ahí también deberá manifestar su desacuerdo todo seguidor de Cristo pues la Biblia proporciona bases sólidas para ello; interpretemos, por ejemplo, la Epístola a los Romanos, capítulo 13.-                                     

“Porque es servidor (el magistrado) de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Ro. 13:4)

                          La palabra “servidor” en griego se traduce por  “diákonos”, que significa sirviente; también el Apóstol Pablo utiliza la palabra “magistrados”, palabra que describe a los gobernadores terrenales que, aunque no actúen de manera consciente como siervos de Dios, realizan funciones que son puestas por Dios.

“Pablo vio en el estado un instrumento en las manos de Dios para preservar al mundo del caos. Los administradores del estado estaban cumpliendo un papel importante en una gran tarea. Lo supieran o no, estaban haciendo un trabajo ordenado por Dios…” (Comentario al Nuevo Testamento, volumen 8, William Barclay, ed.Clie 1995)

                              Si unimos a este comentario el significado de las palabras usadas en la Biblia, vemos que las autoridades legítimas del estado existen para ser sirvientes, no señores. De tal manera que cuando las autoridades se separan de las responsabilidades establecidas por Dios, dejan de proteger y promover el bien.-

                             Romanos 13:1 dice: “…no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”, pero la autoridad en si es DELEGADA; por consiguiente, no puede ser ejercida en contra de los principios de la ley superior escrita en el corazón de todo hombre y conocido por él desde el principio:

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa” (Ro. 1:18-20)

                            Durante el período de la creación Dios, empapó Su obra de reglas, reglas que el hombre debía llevar adelante para ejercer el dominio sobre la creación y a pesar que el hombre nunca ha visto las leyes invisibles de Dios, él ha observado sus efectos a través de las bendiciones, en el caso de la obediencia del hombre, y de las maldiciones en el caso de su desobediencia. Por lo tanto, la autoridad no debe ser ejercida en contra de las leyes superiores de Dios, pues ello acarrea crueldad hacia los gobernados y un ataque hacia la santidad de la vida humana.-

                               En consecuencia, si el verdadero papel delegado por Dios a los gobernantes es promover el bien y castigar el mal, no cabe duda que exista la obligación de resistir por todo medio pacífico cualquier ataque a los principios judeocristianos dados por la Biblia. Recordemos, que el señor Jesús criticó duramente a la élite judía y al gobernador romano Herodes Antipas.-

                               Por lo expuesto, no cabe más que comenzar a afectar diligentemente nuestra cultura, nuestra sociedad toda, como un ejército de verdaderos discípulos de Jesucristo en todas las áreas posibles para sembrar las “semillas” pre-evangelizadoras. Conquistemos la música, el arte, la danza, el teatro, los deportes, las profesiones, los oficios, la política, la economía, todo, absolutamente todo, dentro de nuestras posibilidades. Acudamos a los Pastores para recibir la fuerza y el consuelo de la Palabra de Dios para nuestras vidas; seamos piadosos para tener una iglesia correcta. Presentemos la bandera del amor, la capacidad, la probidad, en todo lugar donde Dios nos coloque para Su gloria. Que su venida nos encuentre trabajando en la extensión de Su Reino.


domingo, 28 de diciembre de 2014

LIBERTAD E IGUALDAD DE CULTOS
APORTE PARA LA CAPELLANIA POLICIAL
* Dr. Oscar J. Reyes

Es de conocimiento público el aumento de creyentes evangélicos en la fuerza situación que, dentro del marco de la pluralidad religiosa, torna imperativo la designación por parte de cada gobierno, de un capellán evangélico para cubrir las necesidades espirituales y de formación ética.
El trabajo  de las fuerzas policiales  lleva generalmente a sus integrantes a  estar distanciados de sus familias, circunstancias que motiva estrés, continuos conflictos matrimoniales, falta de atención a los hijos, divorcios, etc. A esto agreguemos el vacío que sufren respecto al deterioro de valores, fe y espiritualidad
La función del Policía básicamente consiste en contener el avance del delito en la sociedad, para lo cual se obliga a ofrendar su vida en defensa del ciudadano; por lo tanto, el policía debidamente entrenado y capacitado éticamente, es altamente necesario en toda sociedad organizada.
La iglesia evangélica a través de sus capellanes, se ha propuesto en los hechos ir a la búsqueda directa de estos hombres y  mujeres, tomando,  analógicamente hablando, el encuentro que el Señor Jesús mantuvo con el Centurión cuando éste solicita, mediante unos ancianos de los judíos, que atienda a unos de sus servidores y, cuando Jesús se acerca a la casa, el centurión manda a  decirle: “Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;...pero dí la palabra,  y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace” Y Jesús maravillado, “...dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aún en Israel he hallado tanta fe” (Lucas 7: 1-10). Recordemos también la experiencia del Apóstol Pedro cuando va en busca de Cornelio, el Centurión, para bautizarlo y así darse cuenta que la salvación es para todos (Hechos 10).
En el INDHU se defiende y promueve la libertad e igualdad religiosa de todos los cultos, derecho establecido por nuestra Constitución Nacional. En el caso que nos ocupa, sugiero que cada iglesia y/u organización religiosa, trabajen en brindar a los gobiernos de cada jurisdicción los argumentos bíblicos y los que surjan de la observación y las relaciones que se mantengan con cada Fuerza de Seguridad, y así,  ponerlos en conocimiento de la imperiosa necesidad de reforzar los valores morales y espirituales de los uniformados.
Sentado ello, paso al siguiente bosquejo de los objetivos y funciones primarias (enumeración no taxativa) de la Capellanía Evangélica para las Fuerzas de Seguridad:
Objetivos

Brindar a los uniformados oportunidades  para cumplir con sus deberes religiosos.

Motivarlos a cumplir  misión de prevenir y resguardar el orden

Resaltar los valores espirituales, religiosos y morales para que sean mejores servidores y  modelo de conducta en sus relaciones sociales y familiares.

Proponer Capellanes Adjuntos en cada dependencia.

Formar claramente de manera integral a los Capellanes en Ética y Moral y en el Estudio Superior  de la Biblia, para  realizar una labor pastoral en comunión y participación, como un cuerpo unido por la acción del Espíritu Santo.

Formar dentro del cuerpo de uniformados líderes comprometidos  con valores éticos y morales que sean capaces de transformar la realidad Policial, constructores de Seguridad y Paz, involucrando a todos los estamentos policiales en la evangelización.


 Funciones

Administrar la Cena del Señor y el Bautismo, previa preparación, a los miembros.

Impartir cursos de instrucción ética en  los lugares de adiestramiento, comisarías y diferentes unidades. 
Participar en los cursos de formación impartidos por la Escuela de la Fuerza, los cuales no tendrán carácter obligatorio ni podrán ser tomados en cuenta como parte del currículum, ni como motivo para generar ascensos.

Suministrar servicios de consulta y orientación espiritual, religiosa y moral.

Oficiar celebraciones cúlticas en las instalaciones de la Fuerza.

Organizar convivencias y cursos.

Consagrar instalaciones y equipos para uso de los miembros.

Prestar servicios en situaciones de emergencia que se presenten , conforme lo requiera la Superioridad.

Formar policías que sean modelo de buen cristiano, de santidad, honestidad, con valores éticos y morales y un líder que trabaje por la justicia y la Paz.



El reconocimiento  oficial de las Capellanías Evangélicas –y con el paso del tiempo del resto de las confesiones conforme establece el Derecho Internacional en materia de libertad religiosa-  resulta imperativo dado que cientos de miembros de las distintas organizaciones evangélicas, brindan sus servicios  en las distintas Fuerzas de Seguridad siendo funcional a las mismas, pero en un pie de desigualdad jurídica respecto a los Capellanes de la Iglesia de Roma.
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*Abogado y Presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Humano (INDHU)