LAS DOS CARAS DE LA CRUZ.
INTRODUCCIÓN
Hoy en día hay muchas predicaciones sobre la cruz, pero pareciera que el mensaje que fluye de la misma cruz se enrarece.
Los cristianos conocemos, entendemos y hasta enseñamos sobre el camino de la salvación, el secreto de morir junto a Cristo y de la fe por la cual el poder del Cristo se manifiesta muriendo al pecado y a nuestro ego. Los que hablamos de la cruz del Cristo sentimos que el corazón de los creyentes es tocado por lo que oyen y esperamos ver, en los incrédulos, frutos de vida al anunciar el evangelio y, en los creyentes, un fructífero crecimiento espiritual. Sin embargo, muchas veces el resultado no es el que se espera, pues los creyentes no muestran frutos espirituales, pues todo lo que han oído lo guardan en sus mentes sin llevarlo a la práctica; acumulan los datos de la Palabra pero no son influenciados por ella.
¿Qué es lo que pasó? ¿Cuál es la causa de este resultado? La causa evidente es que lo que predicamos son dichos o ideas, no el poder del Cristo que penetra el corazón de los oyentes. Puede que nuestras palabras sean elocuentes, pero no está presente en nosotros el poder que cambia nuestra vida. Podemos atraer y mantener la atención de los oyentes, pero como el Espíritu Santo no está en nosotros, sólo las palabras salen de nuestros labios pero la vida que vivifica y alimenta a los que oyen no.
¿Cuántas veces pensamos que los creyentes entienden el significado y razón de la muerte redentora del Cristo en la cruz? Sin embargo, cuesta ver en ellos la obra de la gracia de Dios hacia una nueva vida.
Quizás hasta podamos hablarles acerca de nuestra muerte junto a Cristo en la cruz y, al ser clara la enseñanza, algunos toman la decisión inmediata de morir junto al Cristo para experimentar una vida en contra del pecado, pero pasado el tiempo, es difícil encontrar en ellos la vida abundante.
Causa angustia ver la insuficiencia del resultado de la prédica de la cruz, por lo que sólo nos queda buscar la luz abundante de Dios y arrodillarnos en humildad, rogando que sea manifiesto el Espíritu Santo junto por la gracia del Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario