AFECTANDO LA CULTURA
Deseo tratar brevemente este tema para afirmar que los cristianos
podemos influir activamente en las distintas áreas de la sociedad; de cómo
podemos, en manos de Dios, ser instrumentos efectivos en los hechos para llevar
el Evangelio de Paz a toda persona que se encuentre en eminencia política,
legislativa, judicial, profesionales y ciudadanos en general.
Empecemos con el fundamento: los cristianos a través de
nuestra existencia debemos ser CREADORES para sentirnos dichosos; cuando
ayudamos al prójimo y actuamos para hacer el bien, somos dichosos porque vemos
que nuestra existencia es VALIOSA. (Gn. 1:26-27.;5:1-21; Sgo: 3:9, Sal. 8:3-8, Mt. 5:48, He. 1:3 y concs.)
Día a día nuestra sociedad crece en agonía y muchos trabajan política y solidariamente para cambiarla, pero lo hacen sin reconocer que sólo el amor del Señor en los corazones transforma todo; muchos dicen que mezclo las cuestiones políticas con las divinas y que el tema no es cuestión de la iglesia. Más allá de estar de acuerdo o no con dicha postura, afirmo que los cristianos, en calidad de discípulos del Maestro, tenemos una misión formidable en esta tierra en la que somos peregrinos, pues no perdemos la esperanza de la vida eterna. (Hch. 13:47, Mr. 16:15, Mt. 5:15-16, 28:19-20 y concs.)
Si examinamos la historia vemos que desde tiempos inmemorable, no hay receta económica, social ni política que pueda cambiar la situación de desigualdad, dolor extrema pobreza, etc. de millones de personas; no ha habido comunismo ni capitalismo salvaje o equilibrado, acuerdos de paz o violencia extrema que lo haya logrado. Para nosotros los cristianos comprometidos, la no violencia y el amor es el camino; el ser servidores, el amor al otro y por el otro es lo correcto. Todo depende de que CADA CRISTIANO PIADOSO comprometa su vida, conforme las capacidades, talentos y dones que Dios le haya dado, para trabajar por la extensión de Su reino en el lugar donde esté. Cada cristiano en su rol de DISCÍPULO -ser creyente nominal no alcanza – deberá tomar la responsabilidad y, así, se extenderá el reino en todas las áreas de la sociedad.
Para tal objetivo encontraremos escollos en el camino pero no debemos olvidar que vivimos en un mundo estructurado por ideas que crean nuestra cosmovisión y a través de las cuales vemos el mundo y que debemos mostrar en su justo medio:
“En este mundo….son indispensables algunas dosis de poder y de ortodoxia intelectual, porque sin autoridad y sin lenguaje común no habría comunidad. Pero dosis mínimas, so pena de que se coman al Evangelio. Son mucho más necesaria la misericordia, el hambre de justicia, el trabajo por la paz, la mansedumbre, el corazón dolorido por el dolor del mundo, la pureza de corazón…y son necesarias en dosis máximas. Ellas son las que harían casi innecesario el poder, y volverían recto el entender (las cursivas son mías) (Un pueblo peregrino “Utopía y profecía del pueblo de Dios”. José Ignacio Gonzalez Faus).
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