EL CRISTIANISMO COMO MOVIMIENTO
LA PURA DOCTRINA DE CRISTO.
(Segunda Parte)
En este siglo debemos acentuar la
necesidad de predicar de palabra y en hechos el Evangelio de Paz, presentar al
Cristo, con su mensaje tal como Él lo
predicó; reafirmar que el cristianismo evangélico
es un MOVIMIENTO espiritual y no una institución sustentadora de la opresión,
la marginalidad, la injusticia.
El movimiento espiritual que Jesús
inició dio vida a las comunidades de fe que hoy conocemos pero que, en su
mayoría, están lejos del ejemplo que dejaron nuestros primeros hermanos (Hch. 2:42).
Desde aquel entones la doctrina originaria del Cristo ha sido reinterpretada en
distintas épocas y por distintas comunidades hasta la actualidad con sus
variadas consecuencias y deformaciones.
Creo que debemos regresar mansamente a las fuentes
originarias valorando primeramente las enseñanzas y dichos de Jesús y luego las
interpretaciones y doctrinas que le siguieron hasta la actualidad, para ver si
se compadecen con las palabras del Maestro, y si no lo hacen darlo a conocer y
combatir de manera radical las falsas doctrinas. Para esta tarea tenemos al
Espíritu Santo:
“Y en cuanto a
vosotros, la unción que recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis
necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de
todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado,
permanecéis en El” (1 Jn. 2:27)
Jesús era judío y como tal observaba
y amaba la ley de la misma manera que lo hacían María y José (Lc. 2:22; 42-28).
“No penséis que he venido para abrogar la ley o
los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el
cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se
haya cumplido”.(Mt. 5:17-20)
“ Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno
es” (Dt. 6:4)
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan
a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Jn. 17:3).
“Maestro, ¿cuál es el
gran mandamiento en la ley? Jesús
le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con
toda tu mente. Este
es el primero y grande mandamiento. Y
el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De
estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” (Mt. 22:36-40)
Y todo lo anterior coronado por el Sermón del Monte (Mt. 5 y concs.)
Hasta
aquí, para mí, la PURA DOCTRINA DEL SEÑOR JESÚS. Cualquier práctica o mensaje
que se aleje de ella o la recubra, no representa el mensaje del Cristo en quien
tenemos esperanza.
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